Con España nos une una relación centenaria, de carácter cultural y social, fomentada a través de convenios comerciales, que reflejan una confianza mutua que trasciende diversos períodos históricos en los últimos 100 años.

En una época desafiante como la actual, las relaciones como la nuestra adquieren mayor relevancia de cara a la necesidad de reactivar las economías, lidiar con los estragos propios de una pandemia cambiante como la del Covid-19, y sus ramificaciones económicas, sociales y políticas. De ahí que nuestro enfoque, como gobierno dominicano, ha sido reafirmar la alianza con España y refundar el futuro que nos une.

Los datos confirman el éxito de esta alianza. El flujo de Inversión Extranjera Directa (IED) recibido desde España promedia una participacion de 8.7% del flujo IED total recibido por República Dominicana para el período 2015 – 2019, alcanzando US$394.30 millones en 2019, con una matriz de inversión de origen español bastante diversificada: desde inversiones recientes en una planta de agua en envases reciclables de la sociedad Ly Company Caribe y en una planta solar de 50 megavatios suministrada por la empresa TSK, hasta la presencia local de reconocidas instituciones académicas españolas, como es el caso del grupo educativo CEF-UDIMA.

Las cifras son claras. No hay mejor momento para apuntalar esta relación que ahora. Somos un país con una economía resiliente. Para este 2021, se espera un crecimiento de la economía dominicana de un 5.5%, según pronósticos del Fondo Monetario Internacional. Por igual, el Bank of America, según análisis reciente, ha revisado la proyección del crecimiento dominicano de un 7.9% a un 10%.

Esto no es casualidad. El 16 de agosto del 2020, llegó al poder por primera vez en su historia el Partido Revolucionario Moderno (PRM), de la mano del presidente Luis Abinader, poniendo fin a una hegemonía de 16 años consecutivos del Partido de la Liberación Dominicana. Con el cambio de liderazgo, llega una nueva visión de mayor apertura a la inversión extranjera directa, la mejora del clima de inversión y de la infraestructura, para que empresas de todo el mundo vean de manera oportuna el retorno de su apuesta al haber elegido a la República Dominicana como destino de su inversión.

La proyección económica que hacen los organismos internacionales de nuestra economía, por encima del promedio de América Latina y el Caribe, el cual no supera el 4.4%, se explica por una conjugación de factores. Por un lado, el proceso de vacunación en el país, que habrá terminado con éxito antes de que acabe el 2021, como uno de los pocos países de la región en hacerlo, según informa The New York Times. Por el otro, los esfuerzos del presidente Abinader, enfocados en la protección social, la inversión en salud y la apertura a nuevas inversiones, así como hacia la recuperación de las ya existentes con un ambicioso esfuerzo en la industrialización de la República Dominicana, siendo esto declarado una prioridad nacional mediante el decreto presidencial 588-20.

Consecuencia de lo anterior, de la mano del sector privado y bajo el liderazgo del Ministerio de Industria Comercio y Mipymes, se está trabajando en la implementación de un Plan Nacional de Industrialización, sustentado en burocracia cero, para potenciar la competitividad de todos los sectores productivos, hacer más eficiente el sector industrial e incrementar las exportaciones dominicanas. Este plan busca cohesionar la política de promoción internacional y mejorar la regulación tributaria, fomentar los encadenamientos productivos, implementar una nueva estrategia de educación y formación técnica y fortalecer la infraestructura industrial.

Como país, hemos apostado a la innovación. Un ejemplo de ello es el inicio de programas de producción de diversos artículos requeridos para combatir la propagación del coronavirus (COVID-19), reactivando las empresas a la par que responden a las necesidades actuales. Esto a su vez, nos permite exhibir que el 100% de los empleos de zonas francas han sido recuperados y además se han generado en estos primeros meses de gobierno, más de 6,800 nuevos empleos.

Durante siete meses consecutivos hemos vivido récords históricos en exportaciones desde zonas francas y a nivel general de las exportaciones del país. Por último, grandes multinacionales han tomado la decisión de relocalizar parte de sus operaciones globales en nuestro país, haciendo del “nearshoring” una realidad en la industria dominicana, para consolidar el siguiente gran paso de nuestra economía: ser el HUB logístico del Caribe, y por qué no, de Latinoamérica.

La República Dominicana se ha posicionado como la plataforma ideal para la internacionalización de la industria española en el pujante continente americano. Para una empresa española pensar en crecer en nuestra región debe ponderar cuidadosamente dónde instalar su base de operación. Nuestro país, con sus ecosistemas industriales y logísticos maduros (conectividad, mejores infraestructuras logísticas de la región, ubicación geográfica, entre otros) se posiciona como la opción ideal, sumado a los lazos históricos y culturales que ya unen a nuestras naciones.

La República Dominicana sigue siendo sinónimo de oportunidades y de buena inversión. España puede contar con una nación amiga y aliada, de propósitos comunes y de mutuo beneficio para ambos pueblos. Estamos de brazos abiertos.

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