Las grandes crisis permiten enormes soluciones; cambios paradigmáticos de modelos tradicionalmente demagógicos, camuflados como “políticas públicas”,  y suponen iniciativas institucionales planificada y consensuadas que mejoren las condiciones de vida de todos ciudadanos que ejercen alguna actividad económica a favor del país.

Uno de los principales temas a tratar en la agenda de la 51 edición del Foro Económico Mundial 2021 (World Economic Forum, WEF),  es el Comercio Justo, haciendo énfasis en que la desigualdad mundial sigue destruyendo la confianza en las instituciones, dividiendo  sociedad y frenando el progreso económico.

Es posible que estén dadas todas las condiciones para que en la República Dominicana, por obligatoriedad o voluntad política, se desarrolle un nuevo modelo agropecuario basado en una producción planificada y formalizada, en base a la cual se puedan hacer proyecciones de crecimiento económico  de forma inclusiva y plural.

Deberá ser todo lo contrario a parches coyunturales, o programas especiales dirigidos a connotar la figura personal de un Gobierno en particular, sujetos a ser cancelados o sustituido en normales cambios administrativos.

El informe  “Comercio Justo y Desarrollo Rural en la República Dominicana; el caso de cacautores del Grupo Conacado” publicado en 2011 por la Fundación Global (Funglode), señalaba que los gobiernos y las élites de dominicana han tomado la urbanización como indicador de “mejoramiento de las condiciones de vida”; a pesar de que la población urbana depende en gran medida de la rural, y es por eso se sigue desconociendo el valor y la importancia del campesino y el pequeño productor en la sostenibilidad económica, social, ambiental y alimentaria de este país.

10 años después de la presentación del informe, la Confederación Nacional de Productores Agropecuarios (Confenagro) y el Conacado, reconocen que el Estado ha mantenido una deuda histórica con el sector agropecuario a través de años, en donde hemos pasado de ser un país productor exportador, a un importador de rubros de calidad inferior, en perjuicio de todo una nación  y en beneficio un pequeño círculo.

La agenda a discutir en el próximo Foro Económico Mundial, hace algunas advertencias sobre la necesidad de un cambio transformacional, que una las fuerzas de todos los sectores para conseguirlo. Y un primer paso será crear metodologías de salarios dignos fiables, escalables, transparentes y comparables, así como una mejor visibilidad de los datos sobre el salario digno para elevar el nivel mínimo en todos los sectores y países.

Este debería ser espacio para crear las condiciones que posibilite una producción agropecuaria con vocación empresarial atractiva a las jóvenes generaciones.

Hablar de Comercio Justo en este momento histórico es muy importante, sobre todo para países como la República Dominicana, que difícilmente pueden competir en paridad de condiciones con los grandes, y donde la población campesina es la más vulnerable.

El principal problema del sector cacaotero dominicano sigue siendo la baja productividad, pues en el país apenas se produce un promedio de 45 libras por tarea, desde 2011 cuando se presento el estudio a este 2021 la situación no ha mejorado para los pequeños productores, ha empeorado en muchos casos, lo confirma Isidoro de la Rosa, presidente del Conacado y la Federación Internacional de Comercio Justo (Failtrade).

Enfoque de nuevas demandas

Perspectivas del sector

“La productividad de las plantaciones de cacao es relativamente baja porque se había hecho poco esfuerzos para aumentarla, quienes tienen la productividad más baja son los pequeños productores, que son la mayoría, porque no tienen capital para invertir. Realmente como están por debajo de la línea de pobreza no pueden resolver esa situación”.

De la Rosa cree que un plan gubernamental diseñado con suficiente fondos económicos no solo se sacaría de la pobreza a los que pequeños productores que se sobre endeudan con préstamos usureros, impidiéndoles incluso cumplir con la cooperativa COOPROAGRO, sino que además les permitiría triplicar  la productividad de las plantaciones. Esto conllevaría financiación de las labores pro-cosecha y el mantenimiento de la producción.

El gran problema del sector es que muchos productores sobrepasan la edad productiva, sin formación académica, en muchos casos la  condiciones de salud es precaria.

Los escasos ingresos económicos percibidos por la mayoría de los productores de Conacado, a su vez ha llevado una falta de motivación entre la generación más joven para continuar con la producción.  Este es uno de los desafíos más más importante.

La generación del relevo

Conacado constituido por 11,100 asociados, se prepara para la creación de una nueva generación de nuevos productores, para la cual gestiona fondos, y firmas de pactos con instituciones de formación técnico profesional como el INFOTEP y los politécnicos.

El proyecto contempla reclutar estudiantes de término de bachillerato en las zonas rurales y proporcionarles una formación técnica, a la vez se les permitiría trabajar en las plantaciones para garantizarles experiencia.

El monto total del proyecto que daría un repunte sostenido a la producción de cacao en el país tendría un costo de unos RD$5,000 mil millones de pesos.

Será necesario regular y reglamentar el mercado del cacao para garantizar la trazabilidad que exige el mercado y la inocuidad del producto.

En total asciende a 2.5 millones de hectáreas sembradas en condición de producción, repartidas en el norte central y en el este.

Failtrade

Fairtrade, el sello de Comercio Justo para la sostenibilidad de las personas y el planeta, sistema de certificación al que están agregados los cacaoteros dominicano, a través de la Red Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC), ha señalado en varias publicaciones que uno de los mayores problemas que enfrenta el Conacado es la baja productividad de las operaciones agrícolas de sus miembros.

Creen que un promedio de 436 kilos por hectárea es una cifra que está por debajo de la productividad alcanzada en otros países productores de cacao como Brasil, Colombia ó  Perú.

“En general, la productividad es muy baja debido a las malas prácticas de los productores, la baja densidad de plantas de cacao y una distribución espacial inadecuada, recursos económicos limitados para invertir en fincas y variedades de baja productividad”, describe el coordinador de Productos y Mercado Cacao en el CLAC, Basilio Almonte.

Actualización de nuevas prácticas

Una muestra de que la implementación de nuevas prácticas en las plantaciones tiene resultados positivos inmediato, fue   la intervención del proyecto CDP para incrementar la productividad y la calidad del cacao, donde se seleccionaron ocho fincas de cacao orgánico con bajos niveles de productividad.

El resultado fue un aumento de 496%, de 353 kilos por hectárea al comienzo del proyecto en 2011, a 2,104 kilos en 2017. En áreas cercanas a las parcelas de demostración, la productividad también aumentó en un 258% en comparación con años anteriores.

Estados Unidos, Alemania, Suiza y Bélgica son los principales productores mundiales de chocolate y otros productos a base de cacao, y la  comercialización del producto procesado ​​es la que mayores beneficios económicos genera.

Metas y beneficios

La planta procesadora de cacao que construye el Conacado en el San Francisco de Macorís con una inversión de RD$1,200 millones, y con una capacidad de procesar 30 mil toneladas, será de óptimo beneficio en el desarrollo del sector, y es posible que las ganancias sean mayores al momento al vender el producto terminado.

En los próximos días se espera el anuncio del desembolso de unos fondos a través del Baco Agrícola Dominicao, para la ejecución de un plan gubernamental, llamado “acción cacaotera”, que busca renovar unas 100 mil tareas y fomentar unas 150 mil.

Conacado exporta su producto bajo el sello de Comercio Justo de Fialtrade Internacional, y es por esa razón, además de la calidad del cacao orgíaco, que tiene un premio de 900 dólares la tonelada.

Actualmente se venden unas 14 mil toneladas por año, ese volumen se ha mantenido estancado debido al bajo rendimiento de la producción, sumado a la competencia a veces desleal de los comerciantes tradicionales.

Voces del sector

Eric Rivero, presidente de Confenagro, tiene opiniones optimistas respecto a las intenciones del nuevo Gobierno en pos del sector agropecuario.

Cree que la intención estatal de invertir cinco mil millones en la agropecuaria es un buen inicio, para un sector que llevaba décadas en el abandono y la indiferencia.  Pero también espera que la ventana de crédito a favor de la agricultura pueda ser ampliada en la medida de las demandas.

“Hay muchas cosas que se están priorizando entre sus ejes y que se están trabajando como es el tema de la agroexportación, agroindustrialización y el tema sanitario  y la sostenibilidad del sector”.

Sostiene que países como la República Dominicana no tienen otro camino que no sea la producción nacional para sostener las demandas alimenticias de la población, con calidad y a precios adecuados, de manera suficiente.

“Aquí tenemos la suerte de tener condiciones climáticas que nos permiten la producción de diferentes rubros y sobre todo lo que consumimos convencionalmente, creo que podemos ser autosuficiente”. Y recuerda además el compromiso que tiene el país aún  en medio de la crisis, de generar divisas.

Rivero es consciente de la existe demanda mundial de productos alimenticios que produce República Dominicana, y cree que es una oportunidad que bien podríamos aprovechar si fueran otras condiciones actuales del campo nacional

A %d blogueros les gusta esto: