República Dominicana debe mejorar el gasto público, el suministro eléctrico e incrementar las exportaciones para continuar liderando la región, así como invertir más en salud, educación e infraestructuras.

Así lo considera el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en estudio denominado: Oportunidades para un desarrollo sostenible, inclusivo y resiliente, en el que se destaca la fortaleza de la economía dominicana que por cinco años consecutivos ha liderado toda la región con un crecimiento promedio de 6% anual.

Para la institución, el crecimiento económico exhibido por el país ha permitido, además, cerrar la brecha per cápita con relación a la región, recibiendo uno de los niveles de inversión más alto respecto al producto interno bruto (PIB), y el nivel de empleo alcanzó el 60% de la población en edad de trabajar, superior a la media de la región.

¿Cuáles son las medidas necesarias para que el país sea el modelo del siglo 21? Desde la perspectiva del BID, para avanzar hacia una mayor inclusión y bienestar social y económico es necesario abordar tres desafíos fundamentales: capital humano, capacidad institucional y transformación productiva.

Más capital humano

El estudio señala como factores importantes el desarrollo de la población en sus niveles de escolaridad y esperanza de vida, pero que aún persisten importantes rezagos en cada etapa del ciclo de vida: en la infancia, los dominicanos se enfrentan a altas tasas de mortalidad materna e infantil, así como a un limitado acceso a la educación inicial.

Además, señalan la baja calidad en la educación, la deserción escolar en la adolescencia como uno de los principales retos del sistema educativo dominicano.

Primera infancia

Según los datos ofrecidos por el BID, a pesar del avance alcanzado para reducir la mortalidad materna e infantil, el 98% de las defunciones que ocurren en los centros de salud son por causas prevenibles.

De acuerdo a las estadísticas, el país se situó en el último lugar (de 82 países) en el desempeño en la prueba del Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA) 2018 para matemáticas y ciencias, y en penúltimo lugar para lectura. Entre las principales causas de estos rezagos se destacan el bajo desempeño docente, las ineficiencias del gasto público en el sector y la falta de cobertura para algunos niveles y zonas del país.

Gastar más, mejor y responsablemente

Uno de los principales retos, de acuerdo al informe del BID, es mejorar y aumentar la eficiencia del gasto para mejorar la equidad y promover un crecimiento sostenible en el país.

Como señalan las estadísticas, el gasto público es bajo en comparación con el promedio regional (17% del PIB contra un 30% del PIB), lo que se refleja en la deficiente cobertura y calidad de los servicios básicos y en las brechas de infraestructura. Asimismo, destaca que el gasto es altamente rígido, con la mayoría de los recursos comprometidos por leyes especiales, la nómina pública y el servicio de la deuda.

Potencial productivo

Según el Índice de Competitividad Global, la economía dominicana ha mejorado al pasar del lugar 98 al 82 de 141, entre el 2016 y el 2019. Sin embargo, el potencial productivo del país se ha limitado por sus bajos niveles de productividad, lo que representa un reto para el aparato productivo nacional.

Otra de las debilidades que señala el estudio del BID es que el sector exportador crece poco, se vincula débilmente con la economía local y su oferta es poco compleja y de bajo valor agregado. Señala que esto genera una pobre inserción del tejido empresarial en las cadenas globales de valor, lo que ha limitado el progreso técnico y la capacidad de innovación. Así mismo, destaca que la inversión extranjera directa (IED) se concentra en los sectores no transables y las zonas francas, con mínima vinculación con el resto de las empresas dominicanas.

Oportunidades

Según el estudio presentado por el BID, estas serían las oportunidades que el gobierno debe aprovechar para mejorar sustancialmente las exportaciones dominicanas:

3-Fomentar los encadenamientos productivos, vinculando las inversiones extranjeras con proveedores locales a través de esfuerzos de emparejamiento, certificaciones, estándares de calidad, etc.

4- Modernizar el Centro de Exportación e Inversión de la República Dominicana (CEI-RD), quizá en un modelo público-privado, y adecuarlo a las mejores prácticas internacionales para que incluya programas de proveedores de servicios y apoyo integral a exportadores.

Otros retos que presenta el estudio presentado por el BID es el desarrollo de infraestructura sostenible, especialmente en el sector eléctrico. A su entender, es una de las tareas pendientes para aumentar la competitividad del país.

De acuerdo al informe, las empresas del país enfrentan un servicio eléctrico de difícil acceso, altos costos y baja calidad. Para tener conexión las empresas realizan un gran número de procedimientos (7 contra 5.5 en ALC), con largos tiempos de espera (67 días contra 66 en ALC) y luego el suministro es insuficiente y poco confiable

En promedio, el servicio se interrumpe 2.6 horas diariamente, lo que equivale a decir que un 11% de la demanda de energía no se abastece. Además de que los costos de la energía son altos porque todavía un 40% de la generación proviene de combustibles fósiles importados y por las significativas pérdidas técnicas y operativas de la distribución y comercialización de energía.

Así mismo, el estudio señala que la crisis sanitaria ha agravado la situación de las distribuidoras porque ha resultado en una merma de los cobros por el servicio.

Finalmente, el sector tiene dificultades para gestionar y dar seguimiento a sus propias políticas, como resultado de un marco institucional y regulatorio que genera incentivos difusos y solapa funciones, concluye el informe.

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